Siganme los... No importa, sólo siganme.

2.25.2011

Errores. Todos los cometemos. Normalmente comienzan con las mejores intenciones, como mantener un secreto para proteger a alguien. Otras veces el error es alejarnos de nosotros mismos. A veces ni siquiera sabemos qué errores cometimos para llegar a donde estamos, o nos damos cuenta justo a tiempo para repararlos.
Como sea, nada bueno sale de tejer una telaraña de errores, sólo terminamos encerrados en nuestras propias mentiras. Y cuanto más nos retorzamos, más atrapados quedamos, hasta que quedamos atrapados en una prisión hecha por nosotros mismos.
Nadie tiene todas las respuestas, y a veces necesitamos mirar hacia el futuro, y saber que aunque creamos haberlo visto todo, la vida puede sorprendernos. Pero en otros casos, cuando nos enfrentamos a un futuro incierto, las preguntas que verdaderamente odiamos hacer son aquellas de las que tememos conocer ya la respuesta.
En un intento de guerra, cuando cometemos un error e incluso ganamos, puede que nos replanteemos lo que en realidad pensabamos que queríamos, entonces ¿ganamos realmente?. Y resulta que son las cosas de las que huimos las que parece que cuestan más deshacernos. Y, por el contario, aún así cuando hemos subido la apuesta, nos vemos obligados a ver cómo nuestro trofeo se va a casa con otros.
Así, a veces resulta difícil ver las líneas que hemos trazado, hasta que las cruzamos. Es entonces cuando confiamos en los que queremos para que nos respalden y nos den algo a lo que agarrarnos. Y luego hay líneas marcadas claramente, aquellas que si te atreves a cruzar, no te permiten nunca volver atrás.
Como sea, cada error se comete por una razón, para enseñarte una lección que de otra forma no aprenderías; y con suerte, no volverás a cometer otro error
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1 comentario:

  1. la verdad es que sí, de los errores se aprende! ;) un beso. Me encanta!

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